¡Bienvenidos al curso online de

 Geometría Analítica!

 

    

 

¿Alguna vez te preguntaste por qué los ejemplos de la Biblia se llaman parábolas ? Si fuéramos mejores matemáticos ....¿ podríamos graficarlas?  Y ..¿ Se podrá saber si  tienen vértice en el origen o fuera de él?

     Seguramente hablar de las gráficas de los lugares geométricos no puede ser tan simple como estos cuestionamientos pero tú y yo sabemos que cuando hemos dedicado horas a resolver ejercicios de Geometría Analítica se nos ocurren cosas peores y terminamos preguntándonos si una hipérbola es una elipse que explotó y si una recta en forma simétrica tiene eje de simetría....

 

 

Pensando en esta serie de ocurrencias debidas al cansancio y a la falta de visualización de los lugares geométricos se creó este curso online que te permitirá resolver una ecuación y visualizar su gráfica, por supuesto que no será suficiente con que visualices sino que deberás consultar al maestro en el aula presencial para que él te vaya guiando hasta que adquieras el dominio de la materia, sin embargo sí pretende que con asiduidad y constancia puedes irte adentrando en el manejo de los graficadores de forma independiente y de ser posible seas tu propio maestro de Geometría Analitica

       

 

 

Dicen algunos matemáticos que le debemos el estudio de la Geometría Analítica a René Descartes aunque muchos otros se disputan la paternidad, lo que sí sabemos es que se puede perder la cabeza por las matemáticas y queremos ayudarte a que por lo menos no la pierdas por no poder imaginar de qué figura se trata esa ecuación que te causó tantos dolores...

René Descartes (1596-1650), científico y filósofo, autor del Discurso del método y la célebre frase “pienso, luego existo”, tuvo la enorme desgracia de caerle en gracia a la reina Cristina de Suecia. Coronada con 18 tiernos años, Cristina aspiraba a convertir su corte en el centro del arte y el conocimiento del norte de Europa y, para lograrlo, se aprovisionó de músicos y artistas de Alemania y de Italia. Pero la reina deseaba, sobre todo, ser instruida por Descartes (un capricho como otro cualquiera). Ante la insistencia de la soberana, el filósofo, que residía en Holanda, finalmente hizo las maletas y, en el otoño de 1649, embarcó rumbo a Suecia.

 

 

Cráneo de Descartes en el Musée de L’Homme en París

El cuerpo de Descartes permaneció en Suecia 16 años. Cuando, finalmente, sus restos mortales llegaron a Francia, reclamados por sus admiradores y amigos, se abrió el ataúd y se descubrió que faltaba el cráneo. Según llegó a afirmar Cristina de Suecia en sus Memorias, lo sustrajo un oficial llamado Isaac Planstrom

La reina decidió empezar sus clases diarias con Descartes con la fresquita: a la temprana hora de las cinco de la madrugada. El filósofo, habituado a levantarse a media mañana, pronto descubrió que había sido un error acceder a la petición de Cristina: odiaba los madrugones, consideraba a la reina una alumna aplicada pero poco brillante, la vida en la corte le ofrecía pocos alicientes y el frío de Estocolmo le resultaba intolerable, “se hielan hasta los pensamientos de los hombres”, decía.

El 1 de febrero de 1650, cuando sólo llevaba cuatro meses en Suecia, Descartes enfermó y murió 10 días después. El diagnóstico oficial fue el de muerte por pulmonía. El embajador francés Hector P. Chanut grabó en la lápida una extraña inscripción: “Expió los ataques de sus rivales con la inocencia de su vida”.

 

 

D.R. CENTRO ESCOLAR ALBATROS S.C.